
Durante dos jornadas, el público disfrutó de doce actuaciones en el escenario principal, siete en el Sunset Boulevard y la animación continua del Escenario Village, configurando una oferta musical diversa y en crecimiento.
La noche del viernes estuvo marcada por la energía de Ginebras, mientras que el sábado tomó el relevo la banda burgalesa La M.O.D.A., que llenó el recinto con su característico folk, blues y rock and roll. Su vocalista, David Ruiz, convirtió la noche solanera en un recorrido por los himnos más emblemáticos del grupo, bajo un cielo estrellado que unió a público de toda la región.
La jornada del sábado arrancó con Carlos Ares en el escenario principal, tras la actuación de Paco Pecado en el Boulevard. Ya entrada la noche, Éxtasis contagió su buen ambiente y levantó al público con temas pegadizos que marcaron uno de los momentos más vibrantes del festival.
Pasada la medianoche, y pese a algunos problemas técnicos ajenos a la organización, los extremeños Sanguijuelas del Guadiana irrumpieron con fuerza. Procedentes de Casas de San Pedro (Badajoz), la banda revelación del verano desplegó su rock costumbrista con temas como 100 amapolas y el aclamado Revolá, que se convirtió en el punto álgido de su actuación.
El cierre del sábado llegó con Juan Reina DJ en el set cosechadora, un guiño a la esencia rural del festival, seguido por Bita, que puso el broche final a una edición que confirma la madurez del Oasis Sound y su proyección hacia futuras convocatorias.
La organización ya trabaja en la sexta edición, con el objetivo de seguir impulsando la música y la cultura desde el corazón de La Mancha.
Fotos: Teo Perea
