Este fin de semana se celebró el Metalloween, o lo que es lo mismo, el MetalKañas en plena noche de Halloween. Y esta vez sí: todo salió perfecto. La organización, el sonido, los colaboradores, los grupos, el público y hasta el tiempo acompañaron para redondear una velada memorable. El MetalKañas se lo merecía por su perseverancia, por su incansable trabajo y por su firme insistencia en sacar adelante un festival de metal como Dios manda.

La asociación “Parece ser, por lo visto”, responsable de la organización de este Metalloween, puede y debe sentirse plenamente satisfecha con el resultado final. Además, los que ya peinamos canas y tenemos cierta edad podemos presumir de algo: hacía muchísimo tiempo que no veíamos tantos disfraces y tan originales sobre una temática de Halloween.
En lo musical —que al fin y al cabo es la base, el corazón y la razón de ser de este festival—, el nivel estuvo a la altura de las grandes citas. The Singer Mornings, Arrels, Nómadas y Prypiat Metal ofrecieron, cada uno en su estilo, un concierto extraordinario cargado de fuerza, potencia, energía y puro metal. El público asistente respondió con una entrega absoluta, disfrutando de la noche en una atmósfera de hermandad y excelente armonía.
Para que no faltara de ningún detalle y aprovechando la fecha y las tradiciones más terroríficas, la noche se completó con la entrega de premios a los mejores disfraces, reconociendo la creatividad de los asistentes. Tampoco podemos olvidar al maestro de ceremonias: José Ramón Nieto (Kemapueas) ejerció de presentador de lujo, introduciendo con soltura y pasión a cada una de las bandas participantes.
Para cerrar esta pequeña gran reseña, es de estricta justicia dar la enhorabuena a la organización, al MetalKañas y a la asociación “Parece ser, por lo visto” por mantener viva la lucha. Gracias por apostar por la música en directo y por dar visibilidad a los grupos locales y de la zona, artistas que a menudo encuentran grandes dificultades para mostrar su talento y un espacio digno donde tocar este género.
¡Larga vida al metal!
Texto y Fotografías: Paco López








