La Pista Jardín Colón fue el escenario de un programa diseñado para todas las edades. Desde primera hora, los asistentes disfrutaron de actividades infantiles, como castillos hinchables, y de las actuaciones de colectivos locales, entre ellos el Club de Gimnasia Dreams, el Colegio Nuestra Señora de la Consolación y la Escuela de Danza María Mota. Sus exhibiciones fueron recibidas con entusiasmo por parte del público, que reconoció el talento y la dedicación de cada grupo.
La organización valoró muy positivamente la respuesta del público, destacando el crecimiento del festival y el apoyo constante de vecinos, empresas y voluntarios. El EMT se ha consolidado como un evento que combina entretenimiento y solidaridad, reforzando el espíritu comunitario de la localidad.

El carácter benéfico volvió a ser el eje central del festival: la recaudación obtenida se destinará a las asociaciones
ASPRODIQ y Menudos Corazones, entidades que desarrollan una importante labor social y asistencial. Cada entrada y cada gesto solidario se transformó en ayuda directa para quienes más lo necesitan.
El III Electronic Music Time se cerró como una gran fiesta de la música y la convivencia, pero también como un ejemplo de compromiso social. Una jornada llena de emociones, unión y generosidad que quedará en el recuerdo de todos los asistentes y que demuestra, una vez más, que la música puede ser una poderosa herramienta de solidaridad.




